Variedades

viernes, 11 de julio de 2008

Rincón Literario

La Misión de Zeppelín


Un día se reunió la corte anciana de los marcianos para mandar a una gran misión al marciano joven pero muy inteligente, empezaron a mirarse todos y dijeron que el especial para esa misión era Zepelín, el marciano piloso y aventurero que todos conocían como Zepe y que hacia bien todo en las misiones que se le ponían y fue así como todos los ancianos estuvieron de acuerdo en que debían mandarlo y el más viejo lo llamó para decirle su misión.
- Buenos días Zepelín.
- Bueno días señor, me mandó a llamar y aquí estoy.
- Si, deseamos darle una misión la cual es destruir ese pequeño planeta que vemos allá, ¿lo vess?
- Si señor – dijo zepelín – y ¿cómo se llama?
- Es la tierra – dijo el viejo marciano.
- Está bien dijo zepelín, no hay misión que no pueda hacer, solo dígame cuando debo irme.
- Eso es lo que me gusta de ti– dijo el viejo marciano – preparemos el viaje para que te vayas en una semana a hacer esa misión..
Y así se fue preparando para su misión.
Llegó el día y Zepelín salió a cumplir lo que le habían mandado
Zepelín en su largo viaje tuvo un accidente y su nave cayó en la tierra, perdió la memoria y cuando se recuperó del accidente no sabía quien era, de donde venía y a que venía, entonces cuando despertó de su accidente vio unas hermosas montañas, campos floridos, animales preciosos que jamás en su vida había visto y pensó:
- ¡Que maravilloso lugar! Debemos cuidarlo y quererlo. Zepelín cada día se enamoraba más de la tierra y sembraba flores y frutos, Zepelín fue cuidado por Rigoberto un campesino bueno que le gustaba ayudar a todo el mundo y como Zepelín se confundía con los seres humanos por que tomaba la forma de las personas del lugar donde llegaba, nadie sabia que era un marciano, sin saber quien era y como se llamaba este buen hombre lo cuidó, hasta que se recuperó, estuvo siempre muy bien cuidado, con mucho amor. Zepelín se enamoraba cada día más de la tierra, pues solo había recibido buen trato y eso le hacía creer que todo en la tierra era maravilloso, un día se fue del lado de Rigoberto y fue a caminar y se encontró con Olafo, un vecino amargado y aburrido que lo trató mal y no lo dejó acercarse a su lindo jardín lo que le hizo pensar que no todos los seres humanos eran buenos y eso lo entristeció un poco, pero también miró a todas partes y se dio cuenta que en el planeta tierra hay más cosas buenas que malas y por eso hay que cuidarla. Después de mucho tiempo de buscarlo los ancianos marcianos lo encontraron y él poco a poco empezó a recuperar la memoria pero muy decidido dijo que un maravilloso planeta como la tierra no podía destruirse. Pero los viejos marcianos de la corte, estaban muy rabiosos con Zepelín y se sentían engañados, por que su querido Zepe había fallado en su misión y no querían dejar pasar semejante cosa, Zepelín no sabia como hacer para calmar la rabia de sus amigos, si así podía llamarlos, entonces les dijo
- Vengan –– vean las maravillas que aquí hay. Los invito a volar sobre el planeta para que vean las maravillas, en nuestro planetas no tenemos esas elevadas montañas, ni esos bellos nevados, tampoco tenemos esos largos ríos y que decir de esos grandes Océanos, bajemos un poco y vean esas tierras que le da alimento a todas las personas, por que en ellas se puede sembrar, habían visto algo tan hermoso como esto?
No, no respondieron ellos embobados por tan hermoso paisaje
Que piensan? Creen ustedes que debemos destruir este bello planeta, se miraban unos a otros sin saber que decir, hasta que uno dijo: Si son los hombres los que quieren destruirlo, por que lo contaminan cada día, tirando basuras a los ríos, contaminado el ambiente por que hemos visto hermosos paisajes, pero otros muy sucios y acabados por el hombre…. Si es cierto dijo Zepelín, el hombre aún no sabe que tiene una preciosa casa y que debe cuidarla, como es el planeta tierra, pero hay seres humanos muy buenos que lo cuidan y lo quieren…… El mas viejo de todos reunió a los demás y les dijo algo muy bajo que Zepelín no escuchó y por eso no siguió hablando sino que los miraba sin quitarles la vista, hasta que al fin acabó su reunión, se volteó y dijo a Zepelín: Esta bien Zepelín, te dejaremos en este bello planeta, vemos que lo amas mucho, así que tu Misión será: “Cuidarlo y Protegerlo” nosotros nos vamos pero te estaremos viendo. Zepelín estaba Feliz y no sabia como agradecer a sus superiores por eso Zepelín, les dijo: Les juro que no se arrepentirán de darme esta misión, solo necesito que todos los seres humanos me ayuden a que este planeta sea más bello cada día. Dijo el más viejo ojala y los convenzas. Dijo Zepelín estoy seguro que lo hare. Y Zepelín desde ese día se convirtió en ángel cuidador del planeta tierra y quiere que todos le ayudemos a cumplir su misión.
Autor: Juan Carlos Meriño Cadena

Qué Pasaría si…?

Un buen día Lina se levantó y se hizo ésta pregunta:
- ¿Qué pasaría si tal vez el sol se apagase? Habría oscuridad, quisiera saber ¿qué pasaría? – Pensó
A las 6:30 AM caminó a la escuela, entró al salón de clases pero todo lo vio diferente, pese a estudiar allí hace tiempo. La profesora entró y dijo:
- Buenos Días
- Buenos Días - contestaron todos, excepto Lina, quien en ese momento pensaba:
- ¿Qué pasaría si la profesora no saludara al llegar? – Más ella no encontraba una respuesta.
Luego en el descanso miró a sus compañeros unos comían, otros charlaban y de nuevo se preguntó:
- ¿Qué pasaría si no pudiéramos hablar o comer? – Pero seguía sin encontrar una respuesta.
Al llegar a su casa se sintió en el jardín miró el cielo vio las nubes, el sol, las aves y la belleza de la naturaleza.
Ella imaginaba un mundo en el cual encontrara todas las respuestas a sus preguntas y una vez más se preguntó:
- ¿Qué pasaría si los colores de la naturaleza se extinguieran?, ¿Cómo sería la vida sin ellos?
Entró a su cuarto, se acostó en su cama al cabo de unos minutos se durmió, soñó con ese mundo que ella tanto anhelaba (uno lleno de respuestas) en el vio un cielo muy hermoso y la voz del viento era como el canto sutil de las aves, también vio a un hombre que se acercaba con una luz resplandeciente como el sol, se acercó a Lina y le dijo:
- Lina, espero que aquí encuentres todas las respuestas que necesitas.
- ¿Quién eres? – Pregunto ella.
- Soy tu mejor amigo, Jesús.
Lina se sorprendió tanto al oír sus palabras que no pronuncio ni una sola sílaba.
Él le dijo:
- Ven te mostraré el lugar.
Ella asintió con la cabeza.
Jesús la tomó de la mano y por el camino iba explicándole:
- Este lugar es como una biblioteca, hay un lugar para cada cosa, aquí encontrarás todo lo que buscas, respuestas.
Lina se sentó y buscó, y sí, en efecto encontró lo que buscaba, pero sentía que algo hacía falta; salió de allí tan rápido, como un ave que huye en busca de libertad y buscó a Jesús y le preguntó:
- ¿Dónde está mi familia, mis amigos?
- No están aquí – contestó él.
- ¿Por qué? – Replicó ella.
- Pediste un mundo de respuestas para TI y no deseaste estar aquí con las personas que más amas.
Lina con sus ojos llenos de lágrimas le preguntó:
- ¿Los volveré a ver?
- Si, pero debes renunciar a tu mundo de respuestas, ya tienes las respuestas que buscabas. – Respondió él – ¿Deseas Volver a tu casa? – Le preguntó.
- Sí - respondió Lina muy decidida.
Despertó en ese instante, en ese mismo momento entró su madre y le preguntó:
- Hija, ¿Estás bien?
- Sí mamá – contestó muy contenta – estaba soñando.
- ¿Qué soñabas? – le preguntó su madre.
- Soñé con todas las respuestas que buscaba; que el sol no se puede apagar, la profesora no puede dejar de saludar, porque sería descortés, no podemos dejar de comer porque moriríamos ni tampoco podemos dejar de hablar porque somos seres comunicativos, que los colores de la naturaleza no se extinguirán, que mi mejor amigo se llama Jesús y que los más importante son los seres que amo.
Abrazó a su madre, se levantó y salió al jardín, ya era de noche; en el cielo vio una estrella muy brillante y se dijo a sí misma:
- Que bueno es saber que cuento contigo, Jesús, gracias por ayudarme.
Entró a su habitación, hizo una oración y durmió feliz por haber encontrado a un amigo: Jesús.
Autor.Delia L.Meriño Cadena


DE UN ALUMNO PARA UN AMIGO

Amigo: desde muy lejos te escribo esta humilde carta para contarte unas cosas. ¿Sabes? mi vereda fue arrasada por esta guerra en la que nada tenemos que ver, pero en la que somos atacados ya sea por unos o por otros. Mi hermanito murió, mi taita y mi mita salieron de noche, yo corría y lloraba; el susto era tanto que mojé mis pantalones; taita poco habla y mita llora la muerte de mi hermanito. De la escuelita, esa pequeña casita, hoy sólo quedan cenizas; de los profesores, uno murió y de otros, ni sus fotos quedaron. Mi sueño se murió. Mi taita no tiene trabajo, porque él lo que sabe es sembrar, arar la tierra del campo y las vacas ordeñar. Hoy mita lava ajeno pero lo que gana no le alcanza pa´ ná. A veces tengo tanta hambre que siento que algo me muerde la barriga, parezco un fideo, el solito pantalón que tengo tiene tantos huecos que parecen calados. Yo le pido a Dios que la guerra acabe, porque nos toca vivir así y yo sé que él me escucha.
Quiero estudiar, sueño con llegar a la Universidad para ayudar a mis papás. La escuela era tan bella: yo corría y me montaba en llantas, regaba con el profe las plantas y muy bonitas crecían todas las mañanas. Contento despertaba y a mi Escuela iba a aprender porque mis conocimientos allí iban a crecer, ¡Quiero ser un Doctor!
Recuerdo a mi abuelita, esos dolores tan machos que le daban y la pobre lloraba.
Aquí donde vivo todo es distinto, los niños parecen otros, gritan a sus papás, dañan los libros y la verdad pa´ mi no saben ná.
Mi taita y mita me dicen que ellos no saben lo que se están perdiendo porque la escuela es el templo del conocimiento.
Llegan y no saludan y dicen una palabrotas que yo no entiendo. El otro día a mita le pregunté y un tapaboca me llevé.- Muchacho, respete, y sin saber me quedé.
Hoy que estás leyendo y atendiendo mi carta, respeta a tus padres, a los abuelos, quiere a tus amigos, valora a tus profesores y también a la escuela.
Piensa en ser alguien, aprovecha y valora lo que tienes. Mientras muchos como yo, un pedacito de lo que posees deseamos tener, tú no valoras lo que tienes.
TE QUIERE: Juanito
Autor: JUAN CARLOS MERIÑO G


HISTORIA DE UNA MUJER

Doña Rosa era una anciana entrada en años, la cual, durante mucho tiempo, luego que murió su esposo, se dedicó a cuidar y formar a sus dos hijos para que fueran respetados y unos profesionales; sus ahorros de toda la vida y sus años de trabajo alcanzaron para ello.

Doña Rosa ya cansada decide viajar a la capital para solicitar la ayuda de Carlos y Rosa. Los profesionales vivían vecinos en un céntrico barrio de la capital; cuando la vieja Rosa toca a la puerta, uno de sus nietos le ofrece un pedazo de pan. La doctora escucha la conversación de su hijo y la anciana, y sale. Casi no logra reconocer a su madre, la cual, con sus harapos y humildad, no se distinguía.

Los abrazos y la efusividad comienzan. Doña Rosa entra y de inmediato le informan al doctor Carlos. De igual manera llega al llamado; las risas y los llantos explotan. -¡Pero mamá, qué gusto verte, nos da gusto que nos visites! La vieja, con la voz entrecortada, responde que no lo hacía para no molestar, ¡pero cómo! No es ninguna molestia. Al poco tiempo la alegría se pierde y los niños ya no miran a la anciana desgarbada como su abuelita, más bien temerosos de ella. Rosa, la doctora, llama a Carlos y en la cocina discuten quién se hará cargo. El médico responde: -¡Pues claro que tú! No fue aquí que llegó; tu casa es más grande. No te preocupes, yo te ayudo con los gastos. –No, de ninguna manera, responde. -¿Viste a los niños? ¡No lo soportarían! Además, ellos no se le acercan, parecen tenerle miedo. Las palabras se hacían cada vez mas fuertes y la vieja Rosa no pudo disimular el no escuchar. Su alma se partió porque esa gran ilusión de llegar donde sus hijos se desvaneció y de ser una alegría, en un estorbo más se convirtió. Desilusionada, con la voz entrecortada, con un nudo en la garganta, sus ojos llenos de lágrimas, dijo a uno de los niños: -Díganle a los doctores que perdonen. No fue mi intención molestar, y adiós.

Cuando Carlos y Rosa salieron, aún sin ponerse de acuerdo, sus hijos se miraban unos a otros y preguntaron que pasó. Miguel, el mayor, respondió: -Se fue. -¿Pero cómo? Carlos sale a la puerta. En la cuadra, un tumulto de personas se hacía cada vez más grande. -¿Qué pasa? Dice la doctora Rosa. ¿No es un accidente? Quien sale del auto es Jorge, arquitecto, esposo de Rosa. ¿Qué pasó? Una indigente que lloraba se pasó el semáforo en rojo y cayó.

Fue tanto el cinismo de los doctores Rosa y Carlos que ni el cadáver recogieron. Y como indigente, doña Rosa, la vieja Rosa, la que tanto trabajó, como indigente se sepultó.

Autor:Juan Carlos Meriño Gutiérrez


BUSCO UNA RESPUESTA

Me pregunto en ocasiones, Dios
Algunos por la noche
Duermen casi desnudos
Sus casas maltrechas y desencajadas
Quizás por el tiempo o la construcción
O quizás el dinero no alcanzaba.

Mientras otros abrigados y disfrutando
Del calor de una suave cobija
Otros hermanos no duermen
Porque sus hijos deben socorrer
Para que el agua no moje sus pies.

Aquél duerme plácido y tranquilo
Techo seguro y alimento espera
Pues la despensa está llena.
A pocos metros aquella familia no cenó
Y quizás no desayunó
Porque dinero jamás encontró
La tienda su crédito cerró
Y empleo nunca halló.

Entonces cierro mis ojos y me pregunto: Dios,
¿Dónde estás?
¡Misericordia hacedor!
Porque para algunos la pobreza es su sombra
Y en otros el dinero se atesora
A veces se malgasta y se bota
Mis preguntas, no tienen respuesta.

El sol me mira con ojos de candor.
La Luna y las estrellas titilan hermosas
Tratando de calmar mí pena. Pero No.
Vuelco y me pregunto ¿Por qué mi Dios?

Mis fuerzas ya casi inertes
Nada puedo hacer
Me siento impotente
Que parezco fallecer.

Ayúdame Jehová
Que la moral y el buen juicio
No me han de faltar



Porque sin temor a equivocarme
La culpa de todo este mal
Es ese monstruo grande
Un hombre sin ética ni moral.
Esa maldita corrupción
Que arrasa la sociedad
Como un gran vendaval.

Que hermoso sería recuperar
La honestidad, responsabilidad y demás.
Estos valores que con la modernidad
Parecen no importar
Hoy prevalece el lujo, la vanidad
Las ganas de poder, la maldad,
Así se alimenta
El monstruo de la sociedad.
Me pregunto ¿por qué?
¿Por qué lo permites Dios?
¿Por qué nos alejamos de ti?
A las familias ¿Qué les ha pasado?
Mis preguntas no tienen fin
Y respuestas a ellas no he encontrado.

Ya sin fuerzas
Abatido por el sueño
El cansancio y la preocupación
Me duermo ofreciéndote una oración.
A ti, mi poderoso Dios.
Juan Carlos Meriño Gutiérrez.

EL VALOR FAMILIAR

La Familia es la base de la sociedad
Por eso en ella no pueden faltar
El respeto, el amor, la comprensión y la lealtad.

Una buena familia
Garantiza una buena sociedad
Si los hijos respetan a la familia
Respetarán también a la sociedad.

Un problema es familiar
Y luego es social
Por eso la gran responsabilidad
Es de los padres al educar.

La base familiar
Es el respeto y la honestidad
A los hijos no se educa
Con los regalos, dinero y complacencia
Con esto sólo se logran pataletas y desobediencias.

Es mejor amar y respetar
Con verdadero sentido familiar
Para así poder formar
Una gran sociedad.
Juan Carlos Meriño Gutierrez





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